de Ana María Gómez, Carlos Acosta, Ana María Peñaranda y Juan Bautista Jaramillo
"La Crecida es una metáfora que riega espacios de organizaciones sociales y procesos de artistas, agua en movimiento que dialoga con la luna, con el sol, con la tierra y con lo humano. Nos formamos plenamente conscientes de nuestra naturaleza cíclica de una profunda relación espiritual con la naturaleza.
"Crecida y sus semillas teatrales"
Fuente: Ana María Peñaranda-Uramba. Cali (2020)
"La Crecida logra articular diversas experiencias y utopías propuestas desde prácticas artísticas y políticas como dispositivos para una revolución que se construye en el presente, que, desde el pensamiento critico, prácticas artísticas y la acción social colectiva, logra aportar al cambio que buscamos en Colombia. Los encuentros en La Crecida propiciaron diálogos en los territorios con sus comunidades, en diálogos que permitieron trascender el acoso de la muerte, el desequilibrio, la violencia, la corrupción, la desigualdad.
"Tejer para proteger"
Fuente: Ana María Peñaranda, Uramba (agosto 2018)
"Los encuentros y recorridos condujeron a apuntar nuestras curiosidades y fuerzas hacia el reconocimiento mito-poético de pobladores originarios de nuestro territorio, en los rostros y caminar de nuestros hermanos Nasas y Misak. Aprender a habitar otros tiempos, concebir desde el cuerpo un espacio-tiempo en espiral, no lineal. Comprender el tiempo cíclico para caminar en resonancia a sus cambios y movimientos.
"Encuentro de Saberes"
Fuente: Ana María Peñaranda, Uramba. Buenaventura (2018)
"En los espacios urbanos caminamos en Crecida, con los saberes ancestrales, juntándonos en marchas, conversas e intervenciones desde el 2018, fortaleciendo los espacios colectivos convocados y potenciando otros nuevos espacios, tejiendo, cantando, pintando, gritando, sembrando, bailando, caminando, elevando cometas, cocinando en ollas, haciendo fotografías, filmando, editando, debatiendo la articulación entre artes y realidad social y política; lo indígena, afro y campesino, al igual que los saberes urbanos estuvieron siempre presentes. En el espacio de saber que animó los caminares en Crecida, además de compartir la epistemología lunar como forma de sistematizar un proyecto de investigación-creación, buscamos ver nuestro camino en retrospectiva, no desde la temporalidad lineal de occidente, sino desde nuestro diálogo con el ciclo lunar y su incidencia en la Tierra, en la relación de los humanos con otros humanos, con la naturaleza y con ellos mismos." ("Palabras iniciales", p. 9)



