de George Bernard Shaw
Dirección: Everett Dixon
Fotografía: José Kattan
Escenografía: Diana y Francisco Saade.
Estreno: 2002
"Shaw como terrorista..."
Jhonny Muñoz como Poulengey y Natasha Díaz como Juan de Arco
en Santa Juana de George Bernard Shaw (Foto: José Kattan)
Juana de Arco, como Galileo Galilei o Montezuma, es de esos personajes históricos que es irresistible para muchos dramaturgos modernos: grandes víctimas que dan cuerda para hacer panoramas históricas llenas de sentimentalismo y fervor político, sea lo que sea la causa en cuestión. No hay nada más cómodo que una santa quemada en la hoguera hace quinientos años para hacer de ella un símbolo de todos los ismos políticos de nuestros tiempos. Shaw, teniendo un sentido de humor más amplio, y una visión de la historia humana más completa que sus colegas, no tiene nada en común con esos mercachifles ideológicos del teatro. Al contrario, él se divierte sorprendiéndonos con interpretaciones totalmente inesperadas de personajes tradicionalmente aborrecidos: un abogado tacaño, en Shaw, puede resultar mucho más importante para la causa final de la humanidad trágica que cualquier santo mártir.
Claudia Orozco como Juana de Arco y Óscar Montes como Carlos VII,
en Santa Juana de George Bernard Shaw (Foto: José Kattan)
En Shaw, como en Dickens, el personaje es el suceso principal de la obra. Santa Juana es probablemente la única obra de teatro que existe donde un inquisidor resulta digno de cariño (la única novela es El Retorno de Martin Guerre). Brecht, el gran discípulo de Shaw, no podía dejar de sentimentalizar a sus héroes a pesar de su filosofía, y su Galileo, por mucho estafador que sea, luce de una sapiencia radiante que capta inevitablemente la compasión del espectador. Nada de esto con Shaw. Él sabe muy bien quién es su heroína, y la descubre en todas sus fallas inaguantables, y muestra, sin que quede duda alguna, que su muerte era inevitable y probablemente saludable.
Jhonny Muñoz como Pedro Cauchon, obispo de Beauvais y Eugenio Gómez como John de Stogumber,
capellán en el campo inglés en Santa Juana de George Bernard Shaw (Foto: José Kattan)
Shaw es esencialmente anti-político y anti-romántico: frente a indignidades, él preferirá siempre la carcajada al ultraje: lo que no significa que es frívolo. Al contrario, su risa es un acto de valor frente a la seriedad mortificante de la gente que no cree en nada. En esta obra, como en todas las obras de Shaw, el único protagonista positivo es la vitalidad del ser humano que cree en algo, una vitalidad equivocada y frecuentemente risible, pero indispensable para combatir el gran enemigo de la felicidad, la falta de fe. Y en todas las cuarenta obras de Shaw, esta vitalidad va mano en mano con unos diálogos que no necesitan de hacer reír, siendo tan inesperados y refrescantes.
Nuestra versión trata de hacer lo que hace Shaw según Brecht: blande el arma extraordinaria del humor. Los invitamos a compartir este mundo irreal del siglo XV con nosotros.
Marlon Eraso como el conde de Warwick y Eugenio Gómez como John de Stogumber,
capellán en el campo inglés en Santa Juana de George Bernard Shaw (Foto: José Kattan)
"Ha sido notado que Shaw es un terrorista. La naturaleza del terror de Shaw es extraordinaria, y él blande una arma extraordinaria, la del humor. Este hombre extraordinario parece tener la opinión que uno no necesita temer a nada en el mundo tanto como al ojo calmado e incorruptible del hombre común, pero que a esto uno debe temer sin duda alguna. [...] El terrorismo de Shaw consiste en lo siguiente: el reclama el derecho para cada hombre de comportarse en todas circunstancias con decencia, lógica y humor, y lo ve como su deber de comportarse así aun cuando esto cree conflicto. [...] Leer sus obras probablemente no induce una intoxicación báquica, pero no hay duda que es extremadamente saludable. Y sus únicos enemigos (si vale la pena hablar de ellos en absoluto) deben de ser ese tipo de gente que no se preocupa mucho por la salud."
Extrato de Bertolt Brecht, Ovación para Shaw, Berliner Börsen-Courier, 25 de julio de 1926
Tatiana Narváez como Juan de Arco, Linderman Herrera como Juan Dunois y Natasha Díaz como Paje
en Santa Juana de George Bernard Shaw (Foto: José Kattan)
REPARTO
(en orden de apariencia en escenario)
Roberto de Beaudricourt - Eugenio Gómez
Mayordomo de Beaudricourt - Claudia Orozco
Juana de Arco, llamada La Doncella - Natasha Díaz (I, VI Actos) - Claudia Orozco (II, VI Actos) - Tatiana Narváez (III, VI Actos) - Loren Escandón (III, VI Actos)
Beltrán de Poulengey, soldado bajo el mando de Beaudricourt - Jhonny Muñoz
La Tremouille, mayordomo mayor de Francia - Loren Escandón
Arzobispo de Reims - Nestor Durán
Paje de Carlos el Delfín - Linderman Herrera
Gil de Rais, llamado Barba Azul, cortesano de Carlos - Marlon Eraso
La Hire, general de las fuerzas francesas - Edwin Bastidas
Carlos VII, delfín y luego rey de Francia - Oscar Montes
Duquesa - Tatiana Narvaez
Cortesanos - Natasha Díaz, Eugenio Gómez, Jhonny Muñoz
Juan Dunois, jefe del ejército francés - Linderman Herrera
Paje de Dunois, muchacho de quince años - Natasha Díaz
John de Stogumber, capellán en el campo inglés - Eugenio Gómez
Ricardo de Beauchamp, conde de Warwick, el "Hacedor de Reyes" - Marlon Eraso
Paje de Warwick - Claudia Orozco
Pedro Cauchon, obispo de Beauvais - Jhonny Muñoz
Juan Lemaître, representante del inquisidor mayor de Francia - Oscar Montes
Juan D'Estivet, promotor - Edwin Bastidas
Canónigo de Courcelles, asesor, colega de Stogumber - Nestor Durán
Martín L'Advenu, asesor - Linderman Herrera
Verdugo - Tatiana Narváez
Claudia Orozco como Juana de Arco y Óscar Montes como Carlos VII
en Santa Juana de George Bernard Shaw (Foto: José Kattan)
FICHA TÉCNICA
Dirección - Everett Dixon
Escenografía - Francisco Saade, Diana Saade, Everett Dixon
Director de Escenas - Marlon Eraso
Fotografía - José Kattan
Luces - Edwin Bastidas
Claudia Orozco como Juana de Arco y Óscar Montes como Carlos VII
en Santa Juana de George Bernard Shaw (Foto: José Kattan)



