Autor: Hector Andrés Marín Muñoz
Fecha: 22 de Abril del 2022
Revista: Paso al Paso
Editorial: Muevelo Papaya
Link de lectura: https://pasoalpaso.com/2022/04/22/tres-grandes-artistas-tres-obras-disruptivas/
El Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle anuncia la publicación del artículo Tres grandres artistas - Tres obras disruptivas de Hector Andrés Marín Muñoz, por la Revista Paso a Paso, editorial Muévelo Papaya, el cual nos relata la vida y obra de tres bailarines del siglo XIX y XX, quienes gracias a su pensamiento y perspectiva en torno a la danza, lograron crear obras que pasarìan la historia.
Portada: Andrés Marín
Michel Fokine
¿El Noverre del Siglo XX?
Bailarín, coreógrafo y maestro de ballet, son algunos de los calificativos que recibe este artista; sus ideas en contravía de lo establecido lo llevaron a crear diferentes obras en donde proponía nuevas formas de movimiento acordes al carácter de la música, en lugar de adaptarles mecánicamente combinaciones de pasos de la técnica académica. Para Fokine el cuerpo del bailarín debía tener expresividad desde la cabeza hasta los pies, por lo cual, la única razón de ser de la técnica clásica es servir a la expresión del interprete. Desde el rostro de los bailarines principales debe haber una intensión que inunda cada parte de su corporalidad; como resultado de ello el cuerpo de baile debería conectarse con dicha interpretación para crear una sinergia, en donde ningún danzante sea reducido a un rol ornamental. De igual forma Fokine, al igual que Jean Georges Noverre, quien es considerado el padre del ballet moderno, pensaba que debía existir una conexión entre la danza y otros elementos como la música, los vestuarios y los decorados, de tal forma que estos otros factores no se impongan a la danza y que muchos menos ésta se independice de ellos (Merle, 2011).
Bailarínes: Fokine y Fokina
''En los tres coreógrafos percibo nuevas formas de movimiento que surgen a partir de combinaciones de pasos de la técnica clásica. Se podría decir que generaron una ruptura de las líneas, para dar respuesta a las nuevas vanguardias artísticas y a las necesidades personales de expresión, lo que en parte también los llevó a incluir el uso de zapatillas de media punta en las bailarinas.'' - Andrés Marín Muñoz
Vaslav Nijinsky
Un verdadero artista revolucionario.
Un Bailarín virtuoso con deseo de trascender en el mundo de la danza fue lo que llevó a este gran artista a crear obras que revolucionaron en su época. El 17 de mayo de 1912 en el Teatro de Châtelet dio su primer salto en calidad de coreógrafo bajo la dirección de Pierre Monteux, usando para ello música del compositor Claude Debussy y la escenografía diseñada por Léon Bakst y Odilon Redon, creando así “La Siesta a de un Fauno”. Esta obra causó escándalo por su carácter erótico y el rompimiento de esquemas, patrones e ideas que se habían consolidado por años en la técnica clásica. Sus intereses lo llevaron a solicitar a las bailarinas de la obra que se desplazaran ubicando primero el talón sobre el piso y terminando con los dedos, acción que iba en contra de lo establecido en el ballet. Asimismo, esta puesta en escena introdujo novedosos movimientos de cabeza en donde el cuerpo estaba orientado hacia el frente. Quizás la innovación más relevante fue romper la regla de exigir que los hombros debían estar siempre sobre las caderas, además de bailar con las piernas paralelas y no con las rodillas hacia fuera; así pues, estas novedades son consideradas los cimientos de la danza contemporánea (Redondo, 2017). La versión que tomaré como referencia para analizar esta obra es la Nureyev y el Joffrey Ballet presentada en el año 1981 (Porcar, 2018).
Bailarín: Nijinsky. Obra: La siesta del Fauno, 1912.
Balanchine: Un maestro integrador
Este gran coreógrafo, al crear su propio método de enseñanza estableció vínculos entre la danza moderna y la danza clásica, por lo cual es considerado un innovador del ballet clásico. El 22 de enero de 1904 inicia su carrera en Los Ballets Rusos de Diaghilev, en donde creó las dos obras más importantes de este comienzo, Apollon musagète y El Hijo Pródigo. En ellas, ya se podía apreciar los cambios que provocaría en el mundo de la danza. En sus primeras obras se observa la inclusión de otros estilos dancísticos que provenían de su vínculo laboral con Broadway, desarrollando así un trabajo más rápido de piernas, empleado ritmos movidos, permitiendo la disociación de las caderas y rescatando la relevancia de las líneas en los cuerpos (Bodas, 2020).
George Balanchine
Sobre el autor
Héctor Andrés Marín Muñoz. Estudiante de Licenciatura en Danza de la Universidad del Valle, Ingeniero Ambiental y Máster en Planeación Territorial y Gestión Ambiental; con experiencia en investigación y gestión de proyectos ambientales y culturales. Actualmente vinculado a colectivos en donde se abordan problemáticas de tipo social y ambiental, tomando como eje central la danza y aplicando herramientas de investigación, para crear propuesta y proyectos acordes al contexto. Director de proyectos de una fundación que tiene por objeto social generar oportunidades para niños y jóvenes con talento para la danza, que no poseen los recursos suficientes para formarse en este arte.



