de Tennessee Williams
Adaptación del texto inglés por Everett Dixon y el elenco.
Dirección: Everett Dixon
Estreno: 2006
La Temporada de Teatro Univalle anuncia el estreno del Un tranvía llamado Deseo de Tennessee Williams.
Clara Ceballos y Doneider Montaño en Un tranvía llamado Deseo
de Tennessee Williams. (Foto: Juan Carlos Cuadros)
Oscar Wilde habla de la crueldad de los sentimentales, y si hay un autor que representa esta paradoja es Tennessee Williams. Williams tiene tres obras semi-autobiográficas famosas (si no lo son todas) – Verano y humo, Zoológico de cristal y Un tranvía llamado Deseo – cuyo efecto sentimental no se hubiera logrado se no fuera por el reconocimiento, por parte del autor, de su propia crueldad ante sus familiares, y de violencia general de la vida familiar. Pero de las tres obras, ciertamente la más cruel, y la más desgarradora, es Tranvía.
Doneider Montaño y Karent Hinestroza en Un tranvía llamado Deseo
de Tennessee Williams. (Foto: Juan Carlos Cuadros)
Wilde no es sentimental porque a fin de cuentas subvierte la crueldad con imaginación fantasiosa sin perder de vista el horror de los hechos: los suspende en el tiempo en una burbuja paradójica. La crueldad de Shaw es a la vista de todos, y es análoga a la del médico que quita la cura pegada con una tira violenta: sólo lo bastante para calmar los nervios. Chéjov también tiene la crueldad del médico: expone la situación en todo su horror, luego se calla: por esto, cuando está bien actuado, Chéjov nos aprieta el corazón.
Juan Manuel Paz, Alexander Jiménez y Robert Díaz en Un tranvía llamado Deseo
de Tennessee Williams. (Foto: Juan Carlos Cuadros)
Williams procede de otra manera: todo es tan culto, tan bello, tan esencialmente sencillo, que el golpe no se espera nunca. Es sentimental como la nostalgia es sentimental, como la juventud: bella, efímera, pero cuyo inminente ruín es inevitable. Todos sabemos que la felicidad se acaba tarde o temprano; pero, como dice Blanche en Tranvía, ¿tan rápido? ¿Tan rápido? Es un autor que se fija en los pajaritos heridos, y muestra como mueren: sus mujeres, como Blanche o Clara en Verano y Humo, son tan frágiles como crías sacadas del nido incapaces de volar. Son marionetas rotas y flores de primavera, por esto son tan conmovedoras. La mayoría de nosotros no tenemos el valor de acompañar a los niños terminales; Williams los acompaña hasta el final - su crueldad sentimental también tiene una meta y un fin. Como muchos grandes dramaturgos, muestra la llaga sin solución, pero el amor que tiene por sus personajes les infunde valor, y por lo tanto a nosotros también.
Robert Díaz y Karenth Hinestroza en Un tranvía llamado Deseo
de Tennessee Williams. (Foto: Juan Carlos Cuadros)
Reparto:
Vecina - Vanessa Duarte, Karenth Hinestroza
Eunice - Isabel Villaquirán
Stanley Kowalsky - Juan Manuel Paz (I), Alexander Jiménez (II, III)
Harold Mitchell (Mitch) - Doneider Montaño
Stella Kowalsky, hermana de Blanche - Carolina Chaparro (I), Vanessa Duarte (II, III)
Steve Hubbel - Alexander Jiménez (I), Juan Manuel Paz (II, III)
Blanche Dubois - Karenth Hinestroza (I), Clara Ceballos (II, III)
Pablo González - Robert Díaz
Un Joven Cobrador - Robert Díaz
Vendedora de Flores - Karenth Hinestroza
Pareja Enamorada - Clara Ceballos, Robert Díaz
Producción - Vanessa Duarte
Fotografía – Juan Carlos Cuadros



